Estilo de vida 22.08.2013

Papa Francisco: “El diálogo hace la paz”

Primero escuchar, luego hablar. Esto es mansedumbre

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22.08.2013
© Philippe NOISETTE / CIRIC
Este miércoles por la mañana el Papa Francisco recibió a un grupo de estudiantes y profesores del colegio japonés Seibu Gauken Bunri Junior High School, de Tokyo. 200 estudiantes de 15 años y 15 profesores. En este breve encuentro informal en el patio de San Dámaso, el Santo Padre invitó a los jóvenes a salir a encontrar a otras personas otras culturas. Crecer, no aislarse, dialogar. “No puede haber paz sin diálogo”, reiteró.

Palabras del Papa a los estudiantes japoneses:

¡Buenos días! Se ve que entienden el italiano… ¡Los saludo!

Es un gusto para mí esta visita. Espero que para ustedes este viaje sea muy fructífero porque conocer a otras personas, a otras culturas nos hace siempre mucho bien: Nos hace crecer. Y esto, ¿por qué? Porque si estamos aislados en nosotros mismos, tenemos sólo aquello que tenemos, no podemos crecer culturalmente.

 En cambio, si vamos a encontrar a otras personas, a otras culturas, otras formas de pensar, otras religiones, salimos de nosotros mismos y comenzamos aquella aventura tan bella que se llama “diálogo”. El diálogo es muy importante para la propia madurez, porque en el confrontarse con la otra persona, con las otras culturas, también en el confronto sano con las otras religiones uno crece: crece, madura.

Cierto, existe un riesgo: que si en el diálogo uno se cierra y se molesta, puede pelear y el peligro es el de pelear. Y aquello no está bien, porque nosotros dialogamos para encontrarnos, no para pelear. Y ¿cuál es la actitud más profunda que debemos tener para dialogar y no pelear? La mansedumbre.

La capacidad de encontrar a las personas, de encontrar a las culturas con paz. La capacidad de hacer preguntas inteligentes: “¿Por qué tú piensas así? ¿Por qué esta cultura es así?”.

Escuchar a los otros, y luego hablar. Primero escuchar, luego hablar. Esto es mansedumbre. Y si tú no piensas como yo … “pero, sabes, yo pienso diferente, tú a mí no me convences, pero igual somos amigos; he escuchado como piensas y tú has escuchado como pienso”.

Y ¿saben una cosa?, ¿una cosa importante? Este diálogo es aquel que hace la paz. No puede haber paz sin diálogo. Todas las guerras, todas las luchas, todos los problemas que no se resuelven, que se encuentran, existen por falta de diálogo. Cuando hay un problema, diálogo: aquello hace la paz. Y esto es lo que deseo a ustedes en este viaje de dialogo, que sepan dialogar… “ah, cómo piensa esta cultura, que bello esto, esto no me gusta”, pero dialogando. Y así se crece. Les deseo esto y un buen viaje a Roma. Les deseo lo mejor a ustedes, a su escuela, a sus familias: Dios bendiga a todos. Gracias.
Este miércoles por la mañana el Papa Francisco recibió a un grupo de estudiantes y profesores del colegio japonés Seibu Gauken Bunri Junior High School, de Tokyo. 200 estudiantes de 15 años y 15 profesores. En este breve encuentro informal en el patio de San Dámaso, el Santo Padre invitó a los jóvenes a salir a encontrar a otras personas otras culturas. Crecer, no aislarse, dialogar. “No puede haber paz sin diálogo”, reiteró.

Palabras del Papa a los estudiantes japoneses:

¡Buenos días! Se ve que entienden el italiano… ¡Los saludo!

Es un gusto para mí esta visita. Espero que para ustedes este viaje sea muy fructífero porque conocer a otras personas, a otras culturas nos hace siempre mucho bien: Nos hace crecer. Y esto, ¿por qué? Porque si estamos aislados en nosotros mismos, tenemos sólo aquello que tenemos, no podemos crecer culturalmente.

 En cambio, si vamos a encontrar a otras personas, a otras culturas, otras formas de pensar, otras religiones, salimos de nosotros mismos y comenzamos aquella aventura tan bella que se llama “diálogo”. El diálogo es muy importante para la propia madurez, porque en el confrontarse con la otra persona, con las otras culturas, también en el confronto sano con las otras religiones uno crece: crece, madura.

Cierto, existe un riesgo: que si en el diálogo uno se cierra y se molesta, puede pelear y el peligro es el de pelear. Y aquello no está bien, porque nosotros dialogamos para encontrarnos, no para pelear. Y ¿cuál es la actitud más profunda que debemos tener para dialogar y no pelear? La mansedumbre.

La capacidad de encontrar a las personas, de encontrar a las culturas con paz. La capacidad de hacer preguntas inteligentes: “¿Por qué tú piensas así? ¿Por qué esta cultura es así?”.

Escuchar a los otros, y luego hablar. Primero escuchar, luego hablar. Esto es mansedumbre. Y si tú no piensas como yo … “pero, sabes, yo pienso diferente, tú a mí no me convences, pero igual somos amigos; he escuchado como piensas y tú has escuchado como pienso”.

Y ¿saben una cosa?, ¿una cosa importante? Este diálogo es aquel que hace la paz. No puede haber paz sin diálogo. Todas las guerras, todas las luchas, todos los problemas que no se resuelven, que se encuentran, existen por falta de diálogo. Cuando hay un problema, diálogo: aquello hace la paz. Y esto es lo que deseo a ustedes en este viaje de dialogo, que sepan dialogar… “ah, cómo piensa esta cultura, que bello esto, esto no me gusta”, pero dialogando. Y así se crece. Les deseo esto y un buen viaje a Roma. Les deseo lo mejor a ustedes, a su escuela, a sus familias: Dios bendiga a todos. Gracias.
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